Ay...
No me llames tarde.
Que tú sabes
que a esas horas
yo pienso menos
y siento más.
Tú me conociste
cuando yo no tenía na',
cuando un banco en cualquier plaza
nos parecía suficiente pa' hablar.
Yo llegaba con mis problemas,
tú con los tuyos detrás,
y ninguno tenía arreglo,
pero juntos
pesaban la mitad.
Ahora dices que he cambiado.
Puede ser.
Tú también.
Antes me buscabas sin motivo,
ahora solo cuando
no te sale bien con él.
Y eso me mata.
Pero no lo digo.
Yo tengo orgullo.
Aunque contigo...
poquito.
Porque puedo pasar semanas
diciendo que ya te olvidé,
y basta con que pongas:
“¿qué haces?”
pa' que vuelva
a donde juré no volver.
[Pre-Coro]
Ay, no...
no me hables bonito.
Que conozco esa manera
de romperme despacito.
No me digas:
“te echo de menos”.
Ven.
O déjalo.
Pero no me tengas
viviendo entre los dos.
[Coro]
NO ME LLAMES TARDE,
QUE YO VOY.
AUNQUE DIGA QUE NO QUIERO,
TÚ SABES CÓMO SOY.
NO ME LLAMES TARDE,
QUE PIERDO LA RAZÓN.
TODO EL DÍA HACIÉNDOME EL FRÍO
Y EN DOS PALABRAS
ME ROMPES LA VOZ.
Ay, niña...
no me quieras a ratos.
Que yo también sé irme,
pero contigo
se me olvida cómo.
Tú tienes esa costumbre
de volver cuando estoy tranquilo.
Como si notaras desde lejos
que ya casi no pienso contigo.
Me preguntas por otras.
Yo me río.
Tú dices que te da igual.
Pero cambias la cara.
Y ahí ya no hace falta hablar.
No somos pareja.
Eso dices.
No somos nada.
Eso digo.
Pero explícale tú a mi cabeza
por qué cualquier sitio
me parece más vacío
si sé que estás con otro.
Yo también salgo.
Yo también conozco gente.
Pero no es lo mismo.
Hay personas que te gustan.
Y luego están las que
te desordenan por dentro.
Tú eres de esas.
Qué mala suerte.
[Pre-Coro]
Ay, no...
no me mires así.
Que cuando tú bajas los ojos
yo sé perfectamente
lo que vas a decir.
Y si vas a irte,
vete.
Pero no vuelvas mañana
a comprobar si sigo aquí.
[Coro]
NO ME LLAMES TARDE,
QUE YO VOY.
AUNQUE DIGA QUE NO QUIERO,
TÚ SABES CÓMO SOY.
NO ME LLAMES TARDE,
QUE PIERDO LA RAZÓN.
TODO EL DÍA HACIÉNDOME EL FRÍO
Y EN DOS PALABRAS
ME ROMPES LA VOZ.
Ay, niña...
no me quieras a ratos.
Que yo también sé irme,
pero contigo
se me olvida cómo.
Mi madre una vez me dijo:
“esa niña te va a doler”.
Yo me reí.
Las madres siempre ven
lo que uno tarda meses en entender.
Porque tú nunca fuiste mala.
Eso sería más fácil.
Fuiste buena conmigo
en los momentos equivocados.
Y cruel
cuando más te necesitaba.
Yo tampoco fui un santo.
Callé cuando tocaba hablar.
Me fui cuando tocaba quedarme.
Volví cuando ya era tarde.
Nos hicimos daño
sin querer perder al otro.
Qué forma más rara
de querer demasiado.
Y ahora no sé
si quiero recuperarte
o simplemente quiero volver
a sentir cómo era
cuando todavía creíamos
que esto podía salir bien.
[Guitarra flamenca sola]
Ay, morena...
dime una cosa.
Sin orgullo.
Sin hacerte la fuerte.
Si mañana dejo de buscarte...
¿me vas a ec