En tu casa, Señor, el alma suspira
En tu templo, el corazón encuentra paz
Las aves hallan refugio en tus aleros,
los pinzones cantan sobre tu altar;
Y yo, oh Dios, ¿quién soy para estar contigo?
¿Quién soy, que mi alma anhela tu morada?
Oh, cómo ansío estar cerca de ti,
como el ciervo sediento busca el arroyo.
¡BENDITO EL HOMBRE QUE EN TU CASA MORAS!
¡SU ALMA SE SOSTIENE EN TU PRESENCIA!
¡TUS PIES SON SANTOS, TUS CAMINOS SON AMOR!
¡YO VIVO PARA VER TU ROSTRO, SEÑOR!
Hasta el valle de lágrimas te adoro,
porque cada paso es un canto a tu gracia.
Tu sol se levanta en mi corazón,
como la aurora del nuevo día.
Oh, cómo ansío estar cerca de ti,
como el ciervo sediento busca el arroyo.
¡BENDITO EL HOMBRE QUE EN TU CASA MORAS!
¡SU ALMA SE SOSTIENE EN TU PRESENCIA!
¡TUS PIES SON SANTOS, TUS CAMINOS SON AMOR!
¡YO VIVO PARA VER TU ROSTRO, SEÑOR!
¡Oh, cuánto vale un solo día en tu templo!
Más que mil días lejos de tu luz.
¡Porque allí está tu amor, tu perdón, tu fe!
¡Allí está tu paz, tu gloria, tu verdad!
¡BENDITO EL HOMBRE QUE EN TU CASA MORAS!
¡SU ALMA SE SOSTIENE EN TU PRESENCIA!
¡TUS PIES SON SANTOS, TUS CAMINOS SON AMOR!
¡YO VIVO PARA VER TU ROSTRO, SEÑOR!
¡YO VIVO PARA VER TU ROSTRO, SEÑOR!
¡YO VIVO PARA VER TU ROSTRO, SEÑOR!
En tu casa... el alma descansa...
En tu presencia... el alma se halla...