[Intro]
[Guitarra sola]
Ay...
Aaaaaay...
No me preguntes
qué pena tengo.
Que hay penas...
que cuando se nombran
pesan el doble.
[Liviana]
Por aquella vereda
subí cantando...
y bajé sin voz.
Ay...
qué poco tarda la vida
en cambiarle a uno
el corazón.
[Silencio]
[Seguiriya]
Mi madre cerró la puerta...
y yo escuché desde fuera
cómo lloraba.
No quise entrar.
Porque hay llantos
que un hijo reconoce
aunque nadie
diga una palabra.
[Quejío]
Aaaaaay...
madre de mi alma...
qué lejos queda la casa
cuando falta quien la llenaba.
[Seguiriya]
Yo tenía un hermano
que dormía a mi vera.
Ahora cuando llega la noche...
la pared de su lado
parece más negra.
No le quitaron la vida.
Se la llevó el destino.
Que es peor...
porque al destino
no hay hombre
que pueda pedirle explicaciones.
[Silencio largo]
Ay...
yo todavía aparto una silla
cuando me siento a la mesa.
Y después me acuerdo.
[Quejío]
Aaaay...
qué mala memoria tiene el cuerpo...
que sigue esperando
a quien la cabeza sabe
que no vuelve.
[Seguiriya]
No quiero que me consuelen.
Déjenme la pena.
Que llevo tanto tiempo con ella...
que si un día se marchara
no sabría
quién soy sin su peso.
La pena duerme conmigo.
Se levanta antes.
Come de mi plato.
Y cuando intento olvidarla...
ay...
me llama por mi nombre.
[Remate]
No tengo miedo a la muerte.
Le tengo miedo
a acostumbrarme a perder.
Porque cuando uno pierde mucho...
empieza a despedirse
antes de querer.
[Silencio]
[Guitarra responde]
[Seguiriya]
Una mujer me quiso
cuando yo venía roto.
Le dije:
“no te acerques”.
Y se acercó.
Le dije:
“no me esperes”.
Y esperó.
Hasta que un día
ya no pudo más.
Ahora paso por su calle
sin mirar hacia arriba.
Pero hay ventanas
que uno conoce
aunque camine
con los ojos cerrados.
[Quejío]
Aaaaaay...
yo la perdí por cobarde.
No por no quererla.
La perdí
porque nunca supe decirle
cuánto miedo tenía
de que también se fuera.
[Puente – Serrana]
[Guitarra más abierta]
Allá arriba en la sierra
el viento no pregunta.
Pasa.
Rompe las ramas.
Y sigue.
Yo quisiera ser viento.
No acordarme de nada.
No llevar nombres conmigo.
No volver siempre
al mismo sitio
cuando cierro los ojos.
Pero yo no soy viento.
Soy hombre.
Y el hombre carga.
[Palmas sordas muy leves]
Carga con los muertos.
Con los vivos.
Con lo que dijo.
Y peor todavía...
con lo que calló.
[Seguiriya]
Mi padre decía:
“aguanta”.
Y yo aguanté.
Aguanté tanto...
que un día confundí
estar vivo
con simplemente
no caerme.
Ay, padre...
nadie me enseñó
que también podía sentarme.
Que también podía llorar.
Que no se cae la hombría
por doblar una rodilla
cuando el alma
ya no puede más.
[Quejío largo]
Aaaaaaaaaay...
[Silencio]
[Cabal]
Ahora sé
que no se vence a la pena.
Se aprende su paso.
Se le deja sitio.
Se camina con ella...
hasta que un día
pesa un poco menos.
No mucho.
Lo justo.
Lo justo pa' levantarte.
Lo justo pa' mirar el sol
sin sentir que traicionas
a los que ya no lo ven.
[Remate Final]
Si mañana me muero...
no quiero flores.
Que alguien abra la ventana.
Que entre aire.
Que suene una guitarra.
Y que mi madre...
si todavía está aquí...
no diga que fui fuerte.
Que diga solamente:
“mi niño lo intentó”.
[Outro]
[Guitarra sola]
Ay...
Aaaaaay...
Donde duerme mi pena...
duermo yo.
Y algunas noches...
ninguno de los dos
cierra los ojos.