[Intro]
Yo siempre digo que puedo solo.
Será costumbre.
O será orgullo.
No sé.
Pero hay noches...
que hasta yo me canso de mí.
[Verso 1]
Mi madre me conoce la cara
aunque yo llegue haciendo bromas.
Me pregunta:
“¿qué te pasa?”
Y yo:
“nada, mamá”.
Siempre nada.
Qué palabra más cómoda.
Sirve pa' esconder
media vida en cuatro letras.
Ella sabe que miento.
Yo sé que sabe.
Pero ninguno insiste.
En mi casa aprendimos pronto
a preocuparnos en silencio.
A decir:
“ya veremos”
cuando ninguno sabía
cómo coño íbamos a hacerlo.
Por eso tengo esta obsesión
con llegar.
No es por aparentar.
Es que todavía recuerdo
lo que se siente
cuando necesitas algo
y primero miras cuánto cuesta.
Eso no se olvida.
Aunque un día puedas pagarlo.
[Pre-Coro]
Ay...
yo no quiero ser rico
pa' que me miren.
Quiero ser libre
pa' no tener que agachar la cabeza.
Y si eso me cuesta noches...
que me las cobre la vida.
Pero que valga la pena.
[Coro]
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
YO DIGO:
“PUEDO SOLO”.
AUNQUE LLEVE MEDIO MUNDO
APRETÁNDOME LOS HOMBROS.
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
PERO SÉ SEGUIR.
ME HE CAÍDO TANTAS VECES
QUE YA CONOZCO EL SUELO
ANTES DE CAER.
Ay, mamá...
si alguna vez me ves lejos,
no es que me olvide de casa.
Es que estoy intentando
que un día
nadie tenga que salir de ella
por obligación.
[Verso 2]
He perdido colegas
sin tener ninguna pelea.
Eso duele más.
Porque no hay un día exacto
donde puedas señalar:
“aquí se acabó”.
Simplemente un mensaje menos.
Una llamada que ya no llega.
Un:
“a ver si nos vemos”
que los dos saben
que nunca va a pasar.
Y ya.
Personas que conocían
hasta cómo pedías el café
se convierten en nombres
que ves conectados
y no sabes ni qué decirles.
Eso me ha enseñado algo.
La gente no siempre te traiciona.
A veces simplemente cambia.
Y tú también.
Pero hay otras...
ay, esas sí.
Hay otras que esperan
a saber dónde te duele
pa' tocar justo ahí
cuando dejan de necesitarte.
Esas me hicieron distinto.
No más malo.
Más cerrado.
Que tampoco sé
si es mejor.
[Pre-Coro]
Mi abuela decía:
“niño, no seas tan confiado”.
Yo me reía.
Ahora la escucho en mi cabeza
cada vez que alguien nuevo
me llama hermano demasiado pronto.
[Coro]
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
YO DIGO:
“PUEDO SOLO”.
AUNQUE LLEVE MEDIO MUNDO
APRETÁNDOME LOS HOMBROS.
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
PERO SÉ SEGUIR.
ME HE CAÍDO TANTAS VECES
QUE YA CONOZCO EL SUELO
ANTES DE CAER.
Ay, mamá...
si alguna vez me ves lejos,
no es que me olvide de casa.
Es que estoy intentando
que un día
nadie tenga que salir de ella
por obligación.
[Verso 3]
También tuve una niña
que me quiso mejor
de lo que yo sabía querer.
Y claro...
la perdí.
Yo estaba demasiado ocupado
peleándome conmigo
como pa' entender
que ella no era el enemigo.
Me hablaba.
Yo escuchaba la mitad.
Me preguntaba:
“¿qué te pasa?”
Otra vez:
“nada”.
Siempre esa puta palabra.
Hasta que un día
dejó de preguntarlo.
Ahí sí entendí.
Cuando alguien deja de discutir contigo
no siempre significa paz.
A veces significa
que ya se está yendo.
Me pidió que hablara.
Yo tenía mil cosas dentro
y ninguna sabía salir
sin parecer debilidad.
Ahora podría decirlas todas.
Qué fácil se vuelve uno valiente
cuando ya no sirve de nada.
No quiero que vuelva.
Bueno...
hay noches que sí.
Pero no sería justo.
Quererla ahora
no arregla cómo la quise entonces.
[Verso 4]
Y luego está mi hambre.
Esa sí que no me deja tranquilo.
Consigo una cosa.
Quiero dos.
Llego a un sitio.
Ya estoy mirando el siguiente.
A veces celebro una victoria
durante lo que tarda
en cargar el móvil.
Después mi cabeza:
“vamos”.
Otra vez.
No sé descansar bien.
Me siento culpable
si no estoy produciendo algo.
Como si parar
fuera volver atrás.
Eso me preocupa.
Porque yo quiero llegar lejos.
Pero no quiero llegar vacío.
No quiero tener una casa enorme
y que mi madre tenga que llamarme tres veces
pa' que conteste.
No quiero que mis amigos
tengan que pedirme cita.
No quiero convertirme
en ese que un día criticaba.
Por eso a veces vuelvo.
A la misma plaza.
Al mismo bar.
Con la misma gente.
No por nostalgia.
Pa' comprobar
que todavía sé quién soy.
[Puente]
[Guitarra flamenca sola]
Ay...
hay una cosa
que nunca digo.
Tengo miedo.
[Silencio]
Sí.
Miedo.
A que no salga.
A que salga demasiado bien.
A perder gente.
A perderme yo.
A que mi madre envejezca
mientras yo sigo diciendo:
“cuando tenga tiempo”.
[Palmas suaves]
A enamorarme
y volver a hacerlo mal.
A conseguir todo
lo que quería de pequeño...
y descubrir
que no era eso.
[808 entrando]
Pero también te digo una cosa.
El miedo viene conmigo.
No conduce.
[Coro Final]
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
PERO YA NO ME DA VERGÜENZA
DECIR QUE A VECES NO PUEDO.
YO NO SÉ PEDIR AYUDA.
ME ENSEÑARON A AGUANTAR,
PERO ESTOY APRENDIENDO
QUE SER FUERTE
NO ES LO MISMO
QUE CALLAR.
Ay, mamá...
perdóname las veces
que te dije:
“estoy bien”
solo pa' que durmieras tranquila.
Ay, hermano...
perdóname las veces
que me alejé
porque no sabía explicar
lo que tenía encima.
Ay, niña...
perdóname si te quise mal.
No porque quisiera poco.
Porque todavía
no sabía quererme yo.
Y a mí...
a mí me queda camino.
Mucho.
Quiero llegar.
Quiero ganar.
Quiero vivir bien.
Quiero más.
No voy a mentir.
Pero si algún día
para conseguirlo todo
tengo que dejar de reconocer
al chaval que empezó...
prefiero tardar más.
[Outro]
Mamá vuelve a preguntar:
“¿todo bien?”
La miro.
Esta vez...
tardo un poco más en contestar.
“Más o menos.”
Supongo que por algo se empieza.