[Guitarra sola]
[Voz baja]
Otra vez
las dos y pico.
Metí la llave
despacio...
como si eso
arreglara algo.
[Verso 1]
En la cocina
estaba mi plato.
Tapado.
Como siempre.
Un vaso boca abajo.
El pan
dentro de una bolsa.
Y una nota:
“Calienta dos minutos.”
Ni un corazón.
Ni un enfado.
Nada.
Tú eras así.
Cuando estabas cansada
no hacías ruido.
Y yo confundí
tu silencio
con que todo
iba bien.
[Guitarra responde]
Me senté
con la chaqueta puesta.
Comí solo.
Otra vez.
Y pensé:
“Estoy haciendo
lo que toca.”
Currar.
Moverme.
Buscarme la vida.
Que no falte.
Que si mañana
se rompe algo
haya para pagarlo.
Eso me enseñaron.
Y yo...
me lo tomé
demasiado en serio.
[808 entra muy abajo]
Porque empezó
a no faltar de nada...
menos yo.
[Verso 2]
Tú nunca
me pediste un bolso.
Ni un viaje.
Ni una mesa
en un sitio caro.
Me decías:
“Ven el domingo
a comer con mi madre.”
Yo:
“Si puedo.”
“¿Vemos algo esta noche?”
“Estoy reventado.”
“¿Te vienes a la cama?”
“Ahora voy.”
Ahora voy.
[Silencio]
Qué frase
más hija de puta.
Porque casi nunca
iba ahora.
Iba después.
Cuando ya dormías.
Cuando el capítulo
se había acabado.
Cuando tu madre
ya había recogido la mesa.
Cuando la gente
ya se había ido.
Yo siempre llegaba.
Sí.
[Pequeña pausa]
Pero llegaba
a lo que quedaba.
[Pre-coro]
Y encima
me sentía orgulloso.
Eso es lo peor.
Pensaba:
“Estoy levantando
lo nuestro.”
Y tú seguramente
pensando:
“¿Lo nuestro dónde está?”
[La guitarra se abre]
[Coro]
YO CREÍA
QUE QUERERTE
ERA QUE NO
TE FALTARA NADA.
Y TÚ NO QUERÍAS
MÁS COSAS.
QUERÍAS
QUE LLEGARA.
YO PONIENDO
EL MUNDO EN ORDEN
MIENTRAS TÚ
TE ACOSTUMBRABAS
A CENAR SIN MÍ...
Y A DEJARME
EL PLATO TAPADO.
[Verso 3]
Hubo una noche
que llegué
de buen humor.
Había cerrado
algo importante.
De esos días
que dices:
“Ha merecido la pena.”
Entré.
Fui directo
a la cocina.
No había plato.
Abrí la nevera.
Nada preparado.
Pensé:
“Se habrá enfadado.”
[Pequeña risa seca]
Mira qué listo.
Por fin
me di cuenta.
Fui al dormitorio.
Tu lado
estaba vacío.
El armario...
no entero.
Eso tampoco.
No hiciste
una escena.
Te llevaste
lo necesario.
Encima de la cama
dejaste
mi sudadera.
La que siempre
te ponías tú.
Y eso...
[La voz se frena]
eso me sentó
peor que una carta.
Porque una carta
la puedes discutir.
Pero una sudadera
doblada...
¿qué coño
le contestas?
[808 más pesado]
Te llamé.
Una vez.
Dos.
A la tercera
contestaste.
Yo empecé:
“¿Dónde estás?”
Y tú:
“En casa de mi hermana.”
Yo:
“¿Pero qué ha pasado?”
[Silencio]
Y te quedaste callada.
Mucho.
Después dijiste:
“Eso mismo.”
[La voz se rompe un poco]
Eso mismo.
[Verso 4]
No me gritaste.
Casi habría preferido
que gritaras.
Me dijiste:
“Yo no quiero
que dejes de trabajar.”
“Ni que cambies
tu vida por mí.”
“Solo estaba cansada
de vivir contigo
y echarte de menos
a la vez.”
[Silencio]
Ahí...
ahí sí
no tuve defensa.
Porque era verdad.
Y cuando algo
es verdad
de la mala...
no hay frase
que te salve.
Yo podía decir:
“Lo hice por nosotros.”
Sí.
Era verdad.
También.
Pero hay verdades
que no arreglan
otras verdades.
[Palmas sordas, muy leves]
Yo lo hice
por nosotros.
Y mientras tanto...
te dejé
demasiado sola
dentro de nosotros.
[Puente]
Esa noche
no dormí.
No porque te hubieras ido.
Porque por primera vez
vi la cocina
como la veías tú.
Una silla.
Otra vacía.
Una cena
haciéndose fría.
El reloj.
Un mensaje:
“¿Te queda mucho?”
Y siempre
la misma respuesta:
“Ya voy.”
[Respira]
Joder.
Cuántas veces
te hice esperar
sin pensar
que esperar
también cansa.
[La guitarra y el 808 crecen juntos]
No te voy
a poner ahora
como una santa.
Tú también
tenías lo tuyo.
Claro.
Y yo también
me cansé de cosas.
Pero esto...
esto era mío.
Esta parte
me tocaba mirarla
sin meterte a ti.
[Final]
Al día siguiente
no fui
con flores.
Me parecía
hasta ofensivo.
No fui
a prometerte:
“Voy a cambiar.”
Eso se dice fácil.
Fui a tu hermana.
Me abrió.
Tú saliste.
Y yo solo
te dije:
“He pedido
el viernes libre.”
Me miraste raro.
Yo:
“No para arreglarlo.”
“Ni para que vuelvas.”
[Pequeña pausa]
“Solo quiero empezar
a hacer las cosas
cuando todavía
están pasando.”
[La voz se vuelve más áspera]
Porque ya entendí
que sacar
una vida adelante
no sirve de mucho
si un día
levantas la cabeza
y la vida...
[Silencio]
ha seguido
sin ti.
[Coro final]
YO CREÍA
QUE QUERERTE
ERA QUE NO
TE FALTARA NADA.
Y TÚ NO QUERÍAS
MÁS COSAS.
QUERÍAS
QUE ESTUVIERA.
NO TE VOY
A PEDIR QUE VUELVAS
PORQUE HOY
YO HAYA ENTENDIDO.
SERÍA OTRA FORMA
DE PENSAR SOLO EN MÍ.
[Voice cracks]
PERO SI ALGÚN DÍA
VOLVEMOS A CENAR JUNTOS...
NO QUIERO
ENCONTRAR MI SITIO
CUANDO YA
TE HAYAS IDO.
[La instrumental cae]
[Outro]
Meses después
todavía tengo
aquella nota.
“Calienta dos minutos.”
[Pequeña pausa]
No sé por qué
la guardé.
Bueno...
sí sé.
Porque durante mucho tiempo
dos minutos
me parecieron poco.
[Voz muy baja]
Y ahora sé
todo lo que puede enfriarse
mientras llegas tarde.