[Intro]
Mi cabeza tiene veinte pestañas abiertas.
En una está sonando música.
No consigo encontrar cuál.
Bienvenido.
[Verso 1]
Me despierto enfadado
por una conversación que ni siquiera ha ocurrido todavía,
con una respuesta preparada
para un desconocido al que aún no conozco.
Eso es eficiencia.
O patético.
Depende de quién escriba el titular.
Puedo convertir un pequeño problema
en doce catástrofes distintas.
Entra el café.
Mala decisión.
Ahora el pánico tiene banda sonora.
El corazón corriendo vueltas
mientras yo sigo parado junto a la puerta.
El móvil dice:
“Buenos días.”
No te pongas listo conmigo.
Apenas ha empezado el día
y la realidad ya está pasando facturas.
Todo el mundo dice:
“Relájate.”
Fantástico.
¿Cómo no se me ocurrió?
La próxima vez que mi cabeza arda
simplemente le pediré amablemente que pare.
Sí.
Y quizá la gravedad
también pueda dejar de tirar las cosas al suelo.
[Pre-Coro]
Sin silencio.
Sin pausa.
Sin un pequeño interruptor rojo.
Probé a meditar.
Mis pensamientos empezaron
a burlarse de la meditación.
[Coro]
HAY ESTÁTICA DENTRO DE MI CABEZA
Y NUNCA SE CALLA.
CADA PENSAMIENTO LLEVA UN CUCHILLO
Y TODOS QUIEREN COLARSE PRIMERO.
HAY ESTÁTICA DENTRO DE MI CABEZA.
NO PUEDO BAJAR EL VOLUMEN.
ASÍ QUE LA CONVIERTO EN PALABRAS
Y LE TIRO LAS PALABRAS
AL PÚBLICO.
Sin paz.
Sin filtro.
Sin una forma elegante de atravesarlo.
Si mi cabeza quiere guerra...
bien.
Yo también traje una libreta.
[Verso 2]
Analizo los mensajes
como si fueran comunicaciones cifradas.
Ella escribe:
“Bien.”
Eso no significa bien.
Eso es una posición táctica.
¿Sin emoji?
Peligro.
¿Un emoji?
Puede ser una trampa.
¿Tres puntos?
Eso ya es guerra psicológica.
Ahora esperamos.
Miro la pantalla
como si me debiera una explicación,
mientras probablemente ella está desayunando
y ya olvidó que habíamos discutido.
Perfecto.
Construí un juicio completo
dentro de mi imaginación.
Juez, jurado, acusación...
todo yo.
Sin abogado.
Después me pregunto por qué estoy cansado.
Quizá porque cada frase
la disecciono, resucito
y vuelvo a inspeccionarla
buscando intenciones escondidas.
Alguien dice:
“No te lo tomes personalmente.”
Hermano, esa es mi especialidad.
Puedo tomarme personalmente hasta el tiempo.
¿Una nube me miró raro?
Enemiga.
[Verso 3]
La verdad es que...
hacer bromas resulta más fácil
que admitir que tengo miedo.
Así que hago reír a todo el mundo
y después me sorprende
que nadie escuche lo que había debajo.
Muy inteligente.
Construyes una personalidad con una armadura
y después te quejas
de que nadie puede acercarse.
Digo:
“No necesito ayuda.”
Traducción:
“Por favor, date cuenta.”
Pero tampoco te des cuenta demasiado
porque entonces entro en pánico y me cierro.
Muy sano.
Muy maduro.
Un aplauso.
Pasé años levantando muros
y después me enfadé
porque tenían puertas cerradas.
Y la ambición...
esa es otra pequeña bestia.
Nunca se llena.
Le das una victoria
y responde:
“Bien.
¿Qué viene ahora?”
Ningún aplauso dura suficiente.
Ninguna cifra parece completa.
Puedes llegar finalmente a la montaña
y empezar inmediatamente
a odiar la cima.
Porque el éxito tiene gracia.
Sueñas con las vistas
y cuando llegas arriba
empiezas a preguntarte:
“¿Qué más puedo demostrar?”
[Puente]
Quizá no estoy persiguiendo el éxito.
Quizá estoy huyendo de quedarme quieto.
Quizá si todo se queda en silencio...
tenga que escucharme de verdad.
...
Sí.
Vuelve a poner el beat.
[Verso Final]
Tengo la cabeza como un motor
con un ladrillo encima del acelerador.
Cualquier pequeña duda
puede convertirse en un volcán en segundos
y después hago una broma sobre los destrozos
como si eso fuera impresionante.
He estado midiendo mi valor
por cuánto produzco,
como si parar un minuto
significara quedarme sin excusas.
Tengo una lista de logros
y ninguno consigue quedarse,
porque en cuanto termino uno
ya estoy harto
del silencio que viene después,
de los aplausos vacíos,
de la gente diciendo:
“lo conseguiste”
sin saber cuánto costó.
Todas aquellas noches andando de un lado a otro,
reescribiendo la misma frase,
intentando convertir cada crisis
en otra broma.
Y quizá eso está al revés.
Quizá el dolor no sea un producto.
Quizá cada emoción horrible
no tenga que convertirse en contenido.
Quizá algunas veces
puedo simplemente tener un día de mierda
sin transformar todo
en una frase inteligente.
Y eso da miedo.
Más que fracasar.
Más que ser ignorado.
Porque si no estoy actuando...
¿quién soy cuando no ocurre nada?
¿Quién soy sin demostrar?
Sin ganar.
Sin ruido.
Quizá simplemente un tipo
intentando convivir
con su propia voz.
[Coro Final]
TODAVÍA HAY ESTÁTICA EN MI CABEZA.
SÍ.
SIGUE AHÍ.
PERO QUIZÁ NO TENGA QUE
CONVERTIR CADA PENSAMIENTO EN MIEDO.
HAY ESTÁTICA EN MI CABEZA.
QUE HABLE.
QUE PASE.
NO TODAS LAS VOCES DE TU CABEZA
MERECEN UNA RESPUESTA.
¿Paz?
Quizá después.
Sin milagros.
Sin cura.
Solo una noche
en la que no necesite
entenderlo absolutamente todo.
[Outro]
Mi cabeza tiene veinte pestañas abiertas.
...
He cerrado una.
Tampoco te emociones.