[Intro]
Todo parece tranquilo.
Ese es el problema.
[Verso 1]
Camino mirando más de una vez,
no porque espere algo,
porque aprendí a no dar nada por hecho.
El móvil vibra.
No respondo al momento.
Últimamente
la gente pregunta demasiado
y explica demasiado poco.
Uno dice que está conmigo.
Otro dice lo mismo.
Después los dos desaparecen
cuando toca demostrarlo.
No me sorprende.
Ya no.
Hay cosas que primero molestan
y después simplemente enseñan.
La calle está vacía,
pero mi cabeza no.
Cada ruido parece cerca.
Cada silencio, peor.
No necesito enemigos.
A veces basta
con confiar mal.
[Pre-Coro]
No bajo la guardia.
Ni cuando todo está bien.
Sobre todo
cuando todo está bien.
[Coro]
No bajo la guardia.
No.
Ni por ti,
ni por nadie.
Todo frío.
Todo calculado.
Pocas palabras.
Pocos detalles.
No bajo la guardia.
Nunca del todo.
He visto demasiadas cosas cambiar
cuando cambia el entorno.
Si me ves callado,
no estoy perdido.
Estoy mirando
quién sigue aquí
cuando se apaga el ruido.
[Verso 2]
Hay gente que cambia la voz
cuando cambia el dinero.
Eso sí lo noto.
Antes hablaban conmigo.
Ahora hablan alrededor.
Todo parece cordial
hasta que alguien necesita algo.
Luego aparecen frases
que nunca habían usado.
“Bro, tú sabes.”
“Hazme este favor.”
“Solo esta vez.”
Siempre empieza igual.
Yo también ayudé.
Demasiado.
Y aprendí
que algunas deudas
no se pagan con dinero.
Se pagan con distancia.
Con dejar de contar cosas.
Con mirar quién pregunta
y por qué.
No es paranoia.
Es memoria.
Y la memoria
a veces protege mejor
que cualquier promesa.
[Pre-Coro]
No bajo la guardia.
Ni cuando todo está bien.
Sobre todo
cuando todo está bien.
[Coro]
No bajo la guardia.
No.
Ni por ti,
ni por nadie.
Todo frío.
Todo calculado.
Pocas palabras.
Pocos detalles.
No bajo la guardia.
Nunca del todo.
He visto demasiadas cosas cambiar
cuando cambia el entorno.
Si me ves callado,
no estoy perdido.
Estoy mirando
quién sigue aquí
cuando se apaga el ruido.
[Verso 3]
Mi madre dice
que ya no cuento tanto.
Tiene razón.
Antes soltaba todo
como si hablar aliviara.
Ahora pienso primero.
Hay cosas que pesan menos
cuando no pasan por diez oídos.
Un colega me dijo:
“te has vuelto frío”.
Puede ser.
Pero ser frío
no siempre significa no sentir.
A veces significa
haber sentido demasiado
en el lugar equivocado.
No confundo sonrisa
con confianza.
Ni cercanía
con lealtad.
Ni silencio
con paz.
Porque hay noches tranquilas
que pesan más
que una discusión entera.
Y ahí es cuando más escucho.
[Puente]
[Beat reduciéndose]
[808 largo y deslizante]
Nada se mueve.
Pero algo cambia.
[Hi-hats entrando a contratiempo]
Lo notas.
[Percusión metálica]
No sabes qué es.
Pero lo notas.
[Silencio breve]
Por eso...
no bajo la guardia.
[DROP]
[Coro Final]
No bajo la guardia.
No.
Ni por ti,
ni por nadie.
Todo frío.
Todo medido.
Pocos nombres.
Pocos detalles.
No bajo la guardia.
Ya aprendí.
Hay gente que llega tarde
cuando todo empieza a ir bien.
Si me ves callado,
déjame así.
No necesito hablar
para saber quién está aquí.
No bajo la guardia.
Nunca del todo.
Porque el problema nunca avisa
cuando entra por la puerta.
A veces sonríe.
A veces pregunta cómo estás.
Y a veces...
ya estaba dentro.
[Outro]
Todo tranquilo.
Demasiado.
Sigo despierto.