[Intro]
No te quedes mucho.
Eso dijiste.
Y dejaste el bolso
en el suelo.
[Verso 1]
Vienes cuando ya no queda ruido
en ninguna parte de la casa.
Sin maquillaje,
el pelo recogido,
esa cara que nunca subes a ninguna foto.
No preguntas cómo estoy.
Te sientas.
Me miras.
Y parece suficiente.
Dejo dos vasos
aunque siempre dices que no vas a beber.
Nunca terminas el tuyo.
Yo nunca tiro lo que queda
hasta el día siguiente.
Supongo que tenemos
formas pequeñas
de admitir que esperábamos algo más.
Me cuentas que estás cansada.
No preguntas de qué estoy cansado yo.
Tampoco hace falta.
Nos conocemos mejor
cuando ninguno intenta explicarse.
[Pre-Coro]
Acércate.
Pero no demasiado.
Ya sabes lo que pasa
cuando confundimos esto
con otra cosa.
[Coro]
No te quedes mucho.
Quédate toda la noche.
No me digas nada
que mañana tengas que esconder.
No te quedes mucho.
Pero deja tu perfume.
Que cuando cierres la puerta
quede algo respirando aquí.
Tú dices:
“esto no es amor”.
Yo nunca dije que lo fuera.
Pero siempre vuelves
cuando no puedes dormir.
Y yo siempre abro.
Ese es el problema.
[Verso 2]
Tu teléfono vibra.
Lo miras.
Lo vuelves a dejar boca abajo.
No pregunto quién es.
He aprendido
que algunas preguntas
solo sirven para estropear el momento.
Tú tampoco preguntas
por qué tengo otra copa en la cocina.
La ves.
Sé que la ves.
Pero sigues hablando
como si no estuviera ahí.
Qué elegantes somos
cuando queremos hacernos daño.
Después cambias de tema.
Me cuentas un viaje
que quizá hagas pronto.
Dices:
“necesito desaparecer un poco”.
Yo sonrío.
Porque apareces aquí
cada vez que quieres desaparecer.
[Pre-Coro]
Acércate.
Pero no demasiado.
No quiero acostumbrarme
a algo que siempre llega
con fecha de salida.
[Coro]
No te quedes mucho.
Quédate toda la noche.
No me digas nada
que mañana tengas que esconder.
No te quedes mucho.
Pero deja tu perfume.
Que cuando cierres la puerta
quede algo respirando aquí.
Tú dices:
“esto no es amor”.
Yo nunca dije que lo fuera.
Pero siempre vuelves
cuando no puedes dormir.
Y yo siempre abro.
Ese es el problema.
[Verso 3]
A veces desapareces días.
No reclamo.
Tengo demasiado orgullo
para pedir explicaciones
que probablemente ya conozco.
Luego vuelves con un:
“¿estás?”
Sin saludo.
Sin contexto.
Y mi cuerpo reconoce el mensaje
antes que mi cabeza.
Eso me molesta.
No que vuelvas.
Que sigas teniendo
esa clase de acceso.
Puedo ignorar llamadas.
Cambiar de sitio.
Salir con otra gente.
Dormir acompañado.
Pero hay noches
en las que la habitación se queda demasiado grande
y pienso en escribirte.
Nunca lo hago.
Casi nunca.
[Puente]
[Batería desapareciendo]
[Rhodes y subgrave solamente]
Dime algo.
No bonito.
Algo verdad.
[Voz casi susurrada]
¿Vienes porque me extrañas...
o porque aquí
no tienes que fingir?
[Silencio]
No contestes.
Creo que sé la respuesta.
[Falsete entrando suavemente]
Y aun así...
quédate.
[Coro Final]
No te quedes mucho.
Quédate hasta que amanezca.
Hasta que vuelva el ruido
y tengamos que ser otros otra vez.
No te quedes mucho.
No prometas nada.
Solo quédate cerca
sin convertirlo en una conversación.
Tú dices:
“esto no es amor”.
Quizá tengas razón.
Pero hay gente que se quiere menos
y lo llama relación.
Nosotros no llamamos esto nada.
Y quizá por eso
sigue doliendo tanto
cada vez que te vas.
[Outro]
Te vistes en silencio.
Yo sigo tumbado.
Antes de salir
te giras.
Como siempre.
Como si fueras a decir algo.
Como siempre...
no lo dices.