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Cuatro calles Y Un Mundo

Por @bando20

Letra

[Inicio] [Dolçaina sola] Una frase corta. Vieja. Áspera. Como si ya existiera antes de la canción. [Voz masculina, grave] Yo crecí en cuatro calles. Bueno... había más. Pero a los dieciocho me parecían cuatro. La plaza. El bar. El parque. La carretera que salía de allí. Y yo miraba esa carretera como si al final estuviera todo lo que me faltaba. [Entra el pulso remember muy abajo] [Verso 1] En septiembre eran fiestas. Por la mañana pasaban tocando debajo de casa. Dolçaina. Tambor. Gente que llevaba despierta desde la noche anterior. Yo cerraba la ventana. “Qué pesados.” Eso decía. [Pequeña pausa] Mira tú. Ahora pagaría por despertarme una mañana y escuchar exactamente aquel ruido. Pero entonces no. Entonces quería sintetizadores. Luces. Carreteras. Sitios donde nadie supiera quién era mi padre, qué había hecho mi hermano, ni con quién había salido el verano anterior. En un pueblo la gente no necesita preguntarte quién eres. Ya tiene una versión. [El bajo entra, profundo] Y yo quería conocer la mía. No la de ellos. La mía. [Verso 2] El primer sábado que nos fuimos hacia Valencia íbamos cuatro. Un coche que no era de ninguno. Prestado. Eso ya empezó bien. Yo llevaba todo el día diciendo que no estaba nervioso. Mentira. Estaba cagado. No por entrar. Por descubrir que quizá aquello tampoco fuera para mí. Eso sí me daba miedo. Porque cuando llevas años pensando: “En otro sitio seré distinto”... mejor que funcione. Si no, el problema viaja contigo. [La dolçaina reaparece entre los pads] Llegamos. Y era... demasiado. Demasiada gente. Demasiado sonido. Demasiada libertad de golpe. Uno vestido como le salía de los cojones. Otro completamente normal. Una chica con el pelo de un color que en mi pueblo habría generado tres días de conversación. Y allí... nada. Nadie giraba la cabeza. [Silencio breve] Eso me impresionó más que los altavoces. [Verso 3] Yo pensaba que libertad era irte. Largarte. No volver. Qué poco sabía. Aquella noche entendí otra cosa. Libertad era poder entrar en una sala sin estar pendiente de qué versión de ti esperaban los demás. Eso. Nada más. Y nada menos. [El groove gana energía] No me hice otra persona. No salí transformado. Seguía siendo yo. El mismo que dos horas antes había aparcado fatal. El mismo que no sabía qué quería hacer con su vida. Pero allí por primera vez eso no me parecía un defecto. No saber. Tener veinte años y no saber. Qué normal era. Y qué poco nos dejábamos ser normales. [Verso 4] Entonces entró una melodía. No recuerdo qué tema. Eso me da igual. Era aguda. Cortaba el aire. Y tenía un giro... [La dolçaina toca la frase] ese. Exactamente ese. Yo pensé: “Hostia.” Porque aquello se parecía muchísimo a las mañanas de fiesta de mi pueblo. No igual. Pero dentro tenía algo. La misma llamada. La misma nota que parece que no pregunta: “¿Vienes?” Te dice: “Ven.” [El sintetizador analógico dobla lentamente la dolçaina] Y de repente tenía delante las dos cosas que yo había colocado en extremos opuestos. Mi pueblo. Aquella sala. Lo viejo. Lo nuevo. La dolçaina que me molestaba y el sintetizador que yo creía que venía del futuro. [Pequeña risa] Y estaban diciendo casi lo mismo. [Desarrollo] Muévete. Sal. Júntate. Haz ruido. Por una vez no estés pensando tanto. [Respira] Eso me dejó bastante jodido. Porque yo había pasado años pensando que para encontrarme tenía que rechazar de dónde venía. Como si una cosa cancelara la otra. Como si para ser libre tuviera que convertirme en alguien que no reconociera mi propia casa. [El grave gana otra capa] Y no. Qué va. Uno puede irse. Cambiar. Aprender. Volver distinto. Y seguir sabiendo qué baldosa de la plaza se mueve cuando la pisas. [Verso 5] Volvía los domingos. Con los ojos hechos polvo. Entraba al pueblo y todo parecía pequeñísimo. El campanario. Las casas. El bar abierto. Alguno desayunando. Y durante un tiempo yo miraba aquello por encima del hombro. Eso sí me da vergüenza. Como si yo por haber visto luces y escuchado música fuerte hubiera entendido algo que ellos no. Vaya gilipollez. Hay arrogancias que solo puedes permitirte cuando todavía no sabes nada. [La voz se vuelve más áspera] Luego vives. Te vas. Trabajas. Conoces gente. Te equivocas en ciudades mucho más grandes. Y descubres que un sitio pequeño no hace pequeña a una persona. Lo hace pequeño creer que solo existe una manera de vivir en él. [Build comienza] [La dolçaina se vuelve más intensa; el synth conserva exactamente su melodía] Años después volví a las fiestas. No de visita. Volví porque sí. Porque me apetecía. Eso fue nuevo. Ya no tenía que demostrar que me había ido. Ni que había triunfado. Ni que había cambiado. Nada. Fui. Me encontré a gente que no veía desde hacía años. Uno me dijo: “Estás igual.” Mentira. Pero se agradece. [Small laugh] Y por la mañana... pasaron. Dolçaina. Tambor. La misma melodía de siempre. [Silencio breve] Esta vez no cerré la ventana. [El subgrave empieza a ensancharse] Me quedé escuchando. Y ahí sí me vino todo. No nostalgia. No exactamente. Fue una especie de reconciliación. Con el chaval que quería largarse. Con el hombre que había vuelto. Con el sitio que nunca tuvo la culpa de que yo necesitara ver mundo. [Voice cracks] Joder. Eso era. Yo no quería escapar de allí. Quería saber si había algo más dentro de mí que aquellas cuatro calles. [La mezcla sigue cargándose] Y sí. Lo había. Muchísimo. Pero resulta que también había cuatro calles. [Build final] [909 y bajo aumentan presión] [Dolçaina en primer plano, más rasgada] [Analog synth debajo, nunca encima] [Voz masculina] Ahora no quiero elegir. No voy a elegir. No quiero que me digan si soy de aquí o de allí. Si esto es moderno o viejo. Si esa melodía pertenece a una plaza o a una sala a las cinco de la mañana. [La voz gana fuerza] Me da igual. La escuché en los dos sitios. Y me atravesó en los dos. [Subgrave saturando] Eso sí es mío. [Clímax] [Todo abre, pero la dolçaina sigue claramente viva dentro del remember] ¡YO QUERÍA QUE EL MUNDO FUERA MÁS GRANDE! [Respira] Y lo era. ¡PERO NO PORQUE MI PUEBLO FUERA PEQUEÑO! ¡ERA GRANDE PORQUE YO TODAVÍA NO SABÍA HASTA DÓNDE PODÍA LLEGAR! [Dolçaina fuerza una nota alta] ¡ME FUI! ¡VOLVÍ! ¡ME VOLVÍ A IR! ¡CAMBIÉ! ¡LA CAGUÉ! ¡APRENDÍ! ¡Y NADA DE ESO BORRÓ DE DÓNDE SALÍ! [El bajo rompe con fuerza] ¡MENOS MAL! [Voice tearing] Porque ahora cuando escucho esa melodía... no me lleva a un sitio. Me lleva a dos. [La dolçaina y el synth tocan exactamente la misma frase] A una plaza a las nueve de la mañana. Y a una sala cuando todavía no había salido el sol. [La voz se quiebra pero no pierde fuerza] Y yo estoy en las dos. Ese chaval. Este hombre. Los dos. [La mezcla alcanza el límite] No tengo que matar a uno para poder ser el otro. [Todo se corta salvo dolçaina] [Silencio] [Voz masculina, agotada] Eso... eso tardé media vida en entenderlo. [Outro] [La dolçaina vuelve a la frase inicial, ahora muy limpia] [Voz] Esta mañana han vuelto a pasar por debajo. No cerré la ventana. [Pequeña pausa] La abrí más.

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07 Sep 2026