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Los Que Pagan La Cuenta

Por @bando20

Letra

[Intro] En la televisión dicen que todo está mejorando. Mi vecino apagó la tele. Dice que así por lo menos mejora una cosa. [Verso 1] El presidente habla de cifras desde un atril con madera fina, mientras una señora hace cuentas con monedas encima de la cocina. Uno dice que el mercado crece. Ella mira la nevera. Supongo que la economía depende bastante de desde qué ventana la veas. Hay un niño haciendo tareas sobre una mesa que cojea, su madre limpia oficinas donde nunca podría pagar una cena. Le enseñan: “si trabajas duro, llegas”. Buen eslogan. Queda bonito. Pero hay gente que nace diez calles por delante antes de haber dado un solo pasito. No digo que el pobre no pueda. Digo que no corren igual. Uno empieza con zapatos nuevos. Otro primero tiene que aprender a caminar descalzo. Y luego llaman mérito a cruzar la misma meta como si nadie hubiera puesto piedras en la mitad de algunas pistas. [Pre-Coro] Sube el índice. Baja el salario. Crece el edificio. Se encoge el barrio. Todos hablan de futuro. Qué raro. Siempre lo paga el que apenas tiene presente. [Coro] AL FINAL SIEMPRE PAGAN LA CUENTA LOS QUE NUNCA ELIGIERON LO QUE HABÍA EN LA MESA. UNOS BRINDAN ARRIBA. OTROS LIMPIAN LA FIESTA. Y MAÑANA EN LAS NOTICIAS DIRÁN QUE TODO PROGRESA. Los que pagan la cuenta. Sin firma. Sin nombre. Sin foto. Pero siempre ponen el importe. [Verso 2] El banco llama “riesgo” al que pide para comer, pero “inversor” al que pierde millones apostando con dinero de otros. Curioso diccionario. El idioma también tiene dueño. Una guerra es “intervención” si la explica el canal correcto. Un despido es “ajuste”. Un recorte es “eficiencia”. Una familia sin casa es una “incidencia”. Ponle palabras limpias a una cosa sucia y parece menos grave cuando sale en una rueda de prensa. Eso lo aprendieron bien. Cambiar el nombre. No el problema. Si dices “daño colateral” parece que nadie tuvo madre. Si dices “mano de obra” se te olvida que esas manos tienen dedos, tienen hijos, tienen frío, tienen hambre. [Verso 3] Hay un empresario hablando de cultura del esfuerzo. Se levanta temprano. Eso dice. También heredó el edificio. Pero esa parte la cuenta menos. No le quito trabajo. Le quito la amnesia. Porque a veces el privilegio no es tenerlo fácil. Es pensar que todo lo tuyo lo construiste sin ayuda externa. Hay gente que nació con contactos en la agenda antes de saber escribir su propio nombre. Y otra que manda currículums como botellas al mar esperando que alguna empresa decida devolverle la voz. Después preguntan: “¿Por qué están enfadados?” No sé. Quizá porque llevan décadas pidiendo permiso para entrar en habitaciones que ellos mismos construyeron. [Coro] AL FINAL SIEMPRE PAGAN LA CUENTA LOS QUE NUNCA ELIGIERON LO QUE HABÍA EN LA MESA. UNOS BRINDAN ARRIBA. OTROS LIMPIAN LA FIESTA. Y MAÑANA EN LAS NOTICIAS DIRÁN QUE TODO PROGRESA. Los que pagan la cuenta. Sin firma. Sin nombre. Sin foto. Pero siempre ponen el importe. [Verso 4] También desconfío del que convierte la miseria en bandera, del que necesita al pobre sufriendo para sentirse buena persona desde fuera. No todo es izquierda y derecha. A veces es arriba y abajo. Y mientras discutimos colores alguien sigue cobrando. Nos venden equipos. Banderas. Nombres. Nos enseñan a odiarnos por el uniforme. Perfecto negocio. Si los de abajo se pelean, los de arriba pueden cenar sin que nadie pregunte quién pagó los cubiertos. Divide. Reparte miedo. Después vende seguridad. La historia cambia de siglo. La fórmula cuesta actualizarla. Roma tenía pan y circo. Ahora tenemos pantallas. Distinto aparato. Misma distracción organizada. [Puente] [Beat desaparece] [Piano solo] Mi abuelo no sabía qué era el producto interior bruto. Pero sabía exactamente cuánto faltaba en casa. Mi madre no habla de índices macroeconómicos. Habla de si alcanza. [Silencio] Tal vez por eso hay estadísticas muy completas que todavía no saben contar una vida. [Beat vuelve] [Verso 5] No quiero revolución de camiseta. Ni rebeldía patrocinada. Ni millonarios vendiendo conciencia desde una campaña publicitaria. Quiero memoria. Porque un pueblo sin memoria compra dos veces la misma mentira. Quiero educación que enseñe a preguntar, no únicamente a repetir la respuesta correcta. Quiero periodistas que incomoden al poder, no presentadores que parezcan empleados de su oficina. Quiero políticos con miedo a la gente, no gente con miedo cada vez que habla un político. Y quiero poder decir: “estamos mejor” sin tener que bajar la mirada cuando pregunte el vecino. Eso sería progreso. No un gráfico. No una rueda de prensa. Progreso es que una madre no tenga que mentir diciendo: “yo ya comí” para dejarle el último plato a su hija. [Verso Final] Pero tampoco voy a fingir que yo tengo las respuestas. Criticar es sencillo cuando no tienes que firmar decisiones. La moral desde lejos siempre sale perfecta. Por eso empiezo conmigo. Con dónde compro. Qué defiendo. A quién escucho. Qué comparto. Qué mentira repito porque coincide con lo que pienso. Porque el poder no vive únicamente dentro de un parlamento. También vive en el pequeño momento donde eliges mirar al otro como humano o como argumento. Ahí empieza todo. Mucho antes de las urnas. Mucho antes del discurso. Mucho antes del titular. La política más pequeña es decidir si cuando ves a alguien caer le preguntas de qué partido es... o le ayudas a levantar. [Coro Final] AL FINAL SIEMPRE PAGAN LA CUENTA LOS QUE NUNCA ELIGIERON LO QUE HABÍA EN LA MESA. PERO ALGÚN DÍA QUIZÁ CAMBIE LA FIESTA SI LOS QUE SIEMPRE PAGARON EMPIEZAN A PREGUNTAR QUIÉN HIZO LA CUENTA. No quiero héroes. Quiero memoria. No quiero santos. Quiero responsabilidad. Porque un país no se mide por cuánto gritan sus banderas. Se mide por cómo trata al que nunca sale en primera plana. [Outro] En la televisión dicen que todo está mejorando. Mi vecino vuelve a encenderla. Mira un rato. Se ríe. Y pregunta: “¿Para quién?”

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04 Sep 2026