[Inicio] [Ruido de una puerta metálica] [Voz masculina, grave] Yo estaba siempre en la puerta. Eso era lo mío. Tú entrabas. Yo miraba. [Fliscorno grave, dos notas] Y no... no me daba pena. Me gustaba estar ahí. [Verso 1] He visto entrar de todo. El que llegaba demasiado pronto porque no sabía qué hacer en casa. El que venía con diez y a las dos horas había perdido a los diez. El que decía: “Hoy tranquilo.” Ese nunca venía tranquilo. [Pequeña risa] Parejas. Cuadrillas. Gente sola. Uno que llevaba años viniendo y todavía me enseñaba el DNI por hacer la gracia. “¿Hoy sí?” Yo: “Hoy tampoco.” Y entraba riendo. [El bajo comienza a aparecer] Había gente que conocía por nombre. Otros por la cara. Otros por cómo caminaban hacia la puerta. Eso se aprende. Sabías quién venía a pasarlo bien. Quién venía buscando bronca. Quién acababa de discutir. Quién necesitaba dos minutos de aire fuera. [Fliscorno responde] Y una cosa te digo: la mayoría solo quería una noche tranquila. Nada más. [Verso 2] Fuera se hablaba mucho. Que si aquello era esto. Que si lo otro. Que si la gente de la noche. Que si todos eran unos... [Se frena] Bueno. Ya sabes. Yo veía otra cosa. Veía al mismo chaval que a las tres iba como una moto pararse a sujetar a uno que estaba mal. Veía una chica salir con otra que no conocía porque no quería dejarla sola. Veía dos que habían discutido volver diez minutos después y uno decir: “Ya está.” Y ya estaba. No siempre. No voy a mentir. También hubo noches de mierda. Me tocó sacar gente. Separar. Decir: “Tú hoy no entras.” Y escuchar de todo. [Small laugh] Muchísimo. Pero cuando aquello funcionaba... [Respira] funcionaba de verdad. [La armonía abre ligeramente] [Verso 3] Mi sitio era una línea. Literal. Puerta. Tú dentro. Yo fuera. Y quizá por eso veía las dos cosas. Dentro la gente era más libre. Fuera volvían las profesiones. Los coches. Los apellidos. Los problemas. Dentro un mecánico podía estar bailando con un abogado sin que ninguno supiera qué era el otro. Y daba igual. Eso me gustaba. No porque todos fueran amigos. Qué tontería. Porque durante un rato no hacía falta saber tanto. Venías bien. Respetabas. Entrabas. [Fliscorno toca las dos notas, algo más altas] Así de sencillo. Ojalá fuera todo más así. [Verso 4] Yo casi nunca bailaba. Que quede claro. No porque no me gustara. Pero alguien tenía que estar en la puerta. Y además... [Small pause] me daba vergüenza. Sí. Mira. Después de veinte años puedo decirlo. Me daba vergüenza bailar. Yo. El tío que había echado a gente de ciento veinte kilos sin levantar la voz. Me daba corte mover los brazos. [Small laugh] Cada uno tiene sus miserias. Pero había una canción. Una. No recuerdo la primera vez que la escuché. Solo sé que cuando entraba su melodía yo miraba hacia dentro. Siempre. Aunque hubiera cola. Aunque estuviera hablando. El cuerpo la reconocía. [El lead analógico toca una frase que el fliscorno contesta] Nunca supe por qué esa. Simplemente era esa. [Desarrollo] Pasaron años. Cambió la gente. Los cortes de pelo. La ropa. Los coches de la puerta. Los teléfonos. Hasta la manera de fumar. [Small laugh] Pero algunos seguían viniendo. Menos. Con más barriga. Con más cuidado al bajar del coche. Uno me dijo: “Ahora vengo con mi hijo.” Y pensé: No me jodas. [Pequeña pausa] Yo lo había visto entrar casi siendo un crío. Ahora me presentaba a otro. Eso... eso sí te coloca el tiempo delante. [Subgrave gana peso] No en una foto. Ahí. Caminando hacia ti. [Verso 5] La noche que cerramos yo sabía que era la última. Pero hice lo de siempre. Puerta. Pulsera. Mira. Pasa. Tú no. Espera. Sí. Buenas. Hasta luego. No quería ponerme raro. Era trabajo. Se acababa. Ya está. [Voice lower] Eso me decía. Hasta que empezaron a salir. Uno a uno. Los últimos. Alguno me abrazó. Eso sí me incomodó. Yo no soy mucho de eso. Pero bueno. Se dejó. Uno dijo: “Gracias por cuidarnos.” [Silencio] No supe qué responder. Dije: “Venga, tira.” Muy elegante. [El fliscorno entra más cálido] Pero esa frase se me quedó. “Por cuidarnos.” Yo nunca lo había pensado así. Yo abría y cerraba una puerta. Eso creía. [Build empieza muy lentamente] Cuando salió el último cerré. Desde dentro. Primera vez en años que la puerta quedaba cerrada y yo estaba en el lado de dentro. [Silencio] Eso fue raro. Mucho. [Verso 6] El DJ seguía arriba. Dos de luces. Uno recogiendo. Poco más. Yo dije: “Bueno.” Y él: “Espera.” “¿Qué?” “No te vayas.” Pensé que faltaba algo. Una llave. Una firma. Lo que fuera. Entonces apagó la música que estaba sonando. [La batería queda mínima] Me miró. Y dijo: “Toda la vida escuchándola desde la puerta.” [Pequeña pausa] “No me jodas.” Sonrió. “Ahora entra tú.” [Silencio] Y puso esa. [El lead de la canción aparece limpio] [Fliscorno responde] La mía. [Voice cracks slightly] El cabrón sabía. Claro que sabía. [Build emocional] Al principio me quedé quieto. Por costumbre. Mirando la pista vacía. Sin nadie a quien controlar. Sin puerta. Sin cola. Sin problema. Solo yo. Una sala que al día siguiente ya empezaban a desmontar. Y esa melodía. [El bajo se hace más profundo] Me dijo: “Venga.” Yo: “Cállate.” [Small laugh] Y entré. No hice nada especial. No voy a inventarme ahora una coreografía. Dos pasos. Un poco de cabeza. Eso. [Respira] Pero joder... qué cosa. [El fliscorno sube una octava] Porque desde el centro la música no sonaba igual. La sentías por debajo. En el suelo. En el pecho. Y de repente entendí algo que llevaba años viendo desde fuera. [Build continúa] No venían solo por la música. La música era la excusa. Venían porque allí durante unas horas podían soltar una parte de sí mismos que fuera tenían que llevar demasiado apretada. [Voice roughens] Y yo había estado custodiando la puerta de eso. [Silencio breve] Hostia. [Clímax comienza, todavía contenido] El fliscorno ya no hace dos notas. Se abre. Raspa. El sinte le contesta. El bajo se hace enorme. Pero nadie se come a nadie. Todo sostiene la voz. [Voz masculina] Y yo pensé en todas esas caras. No nombres. Caras. El que siempre me chocaba la mano. La chica del abanico. El alto que nunca bebía. Uno que se sentaba fuera cinco minutos cada noche. El que venía solo. Los que venían en veinte. Los que ya no volvieron. Los que no sé qué fue de ellos. [Voice starts breaking] Miles. Miles pasando por una puerta y yo pensando que solo estaba haciendo mi trabajo. [El bajo añade su última capa] No. También estaba viendo una parte de sus vidas. Y ellos... sin saberlo... una parte de la mía. [Everything nearly peaks] [Voice stronger] Eso sí me jodió. Porque al día siguiente podían desmontar los altavoces. Quitar las luces. Pintar las paredes. Cambiar el nombre. Lo que quisieran. [Fliscorno casi grita] Pero no podían deshacer lo que había pasado dentro. [EXPLOSIÓN] [909, bajo, subgrave, pads, lead y fliscorno abren juntos] ¡TODA ESA GENTE! ¡TODAS ESAS NOCHES! ¡TODOS ESOS QUE ENTRARON SIN SABER SI AQUELLA VEZ IBA A SER LA ÚLTIMA! [Voice tears] ¡YO LOS VI! ¡LOS VI ENTRAR CABREADOS Y SALIR ABRAZADOS! ¡LOS VI LLEGAR SOLOS Y SALIR CON DIEZ! ¡LOS VI HACER LAS PACES! ¡LOS VI SER ELLOS MISMOS SIN TENER QUE EXPLICARLO! [Fliscorno cries against the synth] ¡Y YO ESTABA AHÍ! [Sub overload] ¡SIEMPRE EN LA PUTA PUERTA! [Pequeña risa quebrada] ¡Y RESULTA QUE TAMBIÉN ERA PARTE DE ESTO! [La música alcanza máxima presión] No el dueño. No el DJ. No el protagonista. [Breath] Parte. Solo eso. [Voice cracks] Y eso me basta. [La intensidad sigue unos compases más] El DJ desde arriba: “¡Mueve algo, hombre!” [Voz masculina, riendo] “¡Vete a la mierda!” [El fliscorno lanza su nota más alta] Y seguí. Un poco más. Hasta que acabó. [Todo cae] [Outro] [Sala vacía] [Voz masculina] Cuando terminó él preguntó: “¿Qué?” Yo: “Está bien.” [Pequeña pausa] Me miró. “¿Solo está bien?” [Voz] No iba a darle el gusto. [Small laugh] Cogí mi chaqueta. Abrí la puerta. Esta vez desde dentro. Antes de salir miré una vez. Nada dramático. Solo... miré. [Fliscorno grave: las dos notas iniciales] [Voz muy baja] Y cerré. Por última vez. Pero esta vez... yo también había entrado.