[Intro]
La ciudad muerde.
Pero hoy no pienso sangrar.
[Verso 1]
Hay semáforos hablando solos,
un taxi duerme bajo un cartel.
La madrugada mastica nombres
que nadie quiere volver a leer.
Llevo las llaves de otra vida
mezcladas con monedas y sal.
Promesas viejas en los bolsillos,
papel mojado contra el cristal.
Me dijeron: “todo llega”,
pero nunca dijeron cuándo.
He visto trenes llenos de gente
sin saber hacia dónde estaban escapando.
Y yo sigo aquí,
con las suelas hechas polvo,
aprendiendo que perderse
también puede ser un modo de volver.
[Pre-Coro]
Que suba el ruido.
Que tiemble el suelo.
Si van a romperme,
que al menos suene bien.
[Coro]
La ciudad muerde,
yo muerdo más fuerte.
Que venga la noche
a probarme la suerte.
Tengo cien cicatrices
debajo de la voz,
pero todavía queda gasolina
donde otros ven humo.
La ciudad muerde,
pero no me va a tragar.
Si todo arde esta noche,
yo voy a bailar sobre el final.
[Verso 2]
Las persianas bajan como párpados,
los bares vomitan su última canción.
Un camarero recoge vasos
como quien recoge una relación.
Hay una pareja gritándose en silencio
detrás de un escaparate azul.
Ella mira al suelo,
él mira el móvil,
y nadie sabe quién apagó la luz.
Mi reflejo lleva cara de lunes
aunque sea sábado otra vez.
Tengo el corazón lleno de recibos
de cosas que nunca llegué a tener.
He aprendido a no pedir permiso
cuando el miedo quiere conducir.
Hay puertas que solo se abren
cuando dejas de llamar y empiezas a salir.
[Pre-Coro]
Que suba el ruido.
Que tiemble el suelo.
Si van a juzgarme,
que aprendan primero a caer.
[Coro]
La ciudad muerde,
yo muerdo más fuerte.
Que venga la noche
a probarme la suerte.
Tengo cien cicatrices
debajo de la voz,
pero todavía queda gasolina
donde otros ven humo.
La ciudad muerde,
pero no me va a tragar.
Si todo arde esta noche,
yo voy a bailar sobre el final.
[Verso 3]
Tengo amigos que se hicieron números
en agendas que ya no abro jamás.
Otros cambiaron sueños por horarios
y aprendieron a decir “me da igual”.
Yo también vendí alguna parte
por llegar un poco más lejos.
Pero hay noches donde el éxito
se parece demasiado a un espejo.
La avenida escupe ambulancias,
los edificios sudan neón.
Un perro ladra desde un balcón
como si supiera algo de los dos.
No quiero una vida impecable,
quiero una que pueda recordar.
Quiero volver con barro en los zapatos
y algo verdadero que contar.
[Puente]
Para.
Déjalo caer.
La guitarra sola.
Respira.
He pasado media vida
intentando no romperme.
Y quizá el secreto
era aprender a romper bien.
Así que venga.
Otra vez.
Uno...
Dos...
Tres...
¡Ahora!
[Coro Final]
La ciudad muerde,
yo muerdo más fuerte.
Que venga la noche,
que venga la muerte.
Tengo cien cicatrices
debajo de la voz,
pero todavía queda gasolina
donde otros ven humo.
La ciudad muerde,
y ya no pienso escapar.
Si todo arde esta noche,
que me encuentre cantando
en mitad del incendio
sin bajar la mirada.
La ciudad muerde.
Yo sigo aquí.
La ciudad muerde.
Y todavía no ha podido conmigo.
[Outro]
Amanece.
Las calles vuelven a fingir normalidad.
Yo no.