Letra
[Intro]
Nunca pregunté
si podía llegar lejos.
Nomás empecé a caminar.
[Verso 1]
Desde morro me enseñaron
que la palabra tiene precio,
que el que promete demasiado
casi nunca cumple entero.
Vi a mi padre levantarse
con el frío todavía puesto,
sin hablar de sacrificios,
sin pedir reconocimiento.
Yo miraba desde abajo
cómo se ganaba el respeto,
no con gritos ni amenazas,
con trabajo y con esfuerzo.
Había meses apretados,
había cuentas en la mesa,
y aun así nunca faltaba
un plato para quien llegara.
Por eso ahora que hay más
no me olvido de la escena,
de contar cada moneda
antes de hacer la despensa.
Ni del ruido de la troca
cuando apenas arrancaba,
ni de aquellas madrugadas
donde el sueño no alcanzaba.
[Coro]
Sin pedir permiso
me fui haciendo camino,
con la bota bien gastada
y los mismos conmigo.
No me cambió la suerte,
ni me cambió el dinero,
porque sé perfectamente
lo que cuesta empezar de cero.
Sin pedir permiso,
sin mirar quién va primero,
cada quien trae su batalla,
yo conozco bien la mía.
Si mañana toca abajo,
sé subir otra vez,
porque nunca fue la cima
lo que me enseñó a crecer.
[Verso 2]
Hubo amigos que se fueron
cuando todavía faltaba,
otros siguen en la mesa
desde cuando no había nada.
Y eso vale más que un carro,
más que joyas o botellas,
porque cuando el mundo aprieta
no cualquiera se presenta.
Tengo nombres que no digo,
pero guardo en la memoria,
gente que me dio la mano
sin preguntarme la historia.
También hubo quien llegó
cuando ya sonaba mejor,
con abrazos demasiado fuertes
y preguntas de más.
Yo saludo por respeto,
pero aprendo de las caras,
hay sonrisas que se sienten
mucho antes de ser falsas.
No me gusta hacerme el grande,
ni fingir que nada pesa,
porque el hombre que se olvida
de dónde viene se tropieza.
[Verso 3]
Me gustan los buenos carros,
no lo voy a negar,
una camisa bien puesta,
un caballo pa' montar.
Una mesa con los míos,
una banda pa' brindar,
pero el lujo que más cuido
es poder dormir en paz.
Que mi madre esté tranquila,
que no falte en la familia,
que el trabajo dé pa' todos
y la casa siga viva.
Eso vale más que fotos
con botellas encendidas,
porque he visto mucha gente
con dinero y poca vida.
Yo también gasté de más
solo porque ya podía,
como queriendo demostrarle
algo al que fui algún día.
Después entiendes que crecer
no es comprar lo que no tenías,
es dejar de necesitar
que los demás sepan que lo tienes.
[Coro]
Sin pedir permiso
me fui haciendo camino,
con la bota bien gastada
y los mismos conmigo.
No me cambió la suerte,
ni me cambió el dinero,
porque sé perfectamente
lo que cuesta empezar de cero.
Sin pedir permiso,
sin mirar quién va primero,
cada quien trae su batalla,
yo conozco bien la mía.
Si mañana toca abajo,
sé subir otra vez,
porque nunca fue la cima
lo que me enseñó a crecer.
[Verso 4]
Una vez alguien me dijo
que ahora todo se veía fácil.
Le pregunté dónde estaba
cuando nada parecía salir.
Cuando tocaba hacer cuentas
para ver qué podía esperar,
cuando cualquier mala racha
te podía cambiar el mes.
Es fácil mirar la foto
cuando ya salió completa,
nadie mira los intentos
que quedaron en la mesa.
Ni las veces que uno duda,
ni las noches sin respuesta,
ni el orgullo que te tragas
para volver a abrir la puerta.
Yo no nací con ventaja,
pero tampoco con excusas,
y aprendí que muchas veces
la paciencia también lucha.
Hay derrotas que te enseñan
más que cien felicitaciones,
porque cuando todo falla
ves de qué están hechos los hombres.
[Verso 5]
Ahora llegan invitaciones,
lugares que antes ni conocía,
gente que habla de negocios
como si fuéramos de toda la vida.
Yo escucho, doy la mano,
pero no firmo confianza rápido,
porque el tiempo pone a todos
en el lugar que les corresponde.
No le temo a empezar otra vez.
Eso me da tranquilidad.
El que ya estuvo sin nada
no se asusta de perder de más.
Puedo dejar las llaves,
las cadenas y el reloj,
pero lo que aprendí en aquellos años
eso no me lo quita nadie.
Y si un día tengo hijos
quiero contarles la verdad,
que su padre tuvo miedo
muchas veces al avanzar.
Que ser fuerte no fue nunca
andar fingiendo no temblar,
fue seguir dando otro paso
aunque quisiera regresar.
[Puente]
No me interesa que digan
que llegué más alto que nadie.
Me interesa mirar atrás
y reconocerme todavía.
Porque de nada sirve ganar
si cuando termina el camino
ya no sabes
quién fue el que empezó.
[Coro Final]
Sin pedir permiso
me fui haciendo camino,
con errores en la espalda
y los buenos conmigo.
No me hizo el dinero,
ni me hizo un apellido,
me hicieron los días malos
que tuve que pasar tranquilo.
Sin pedir permiso,
pero siempre con respeto,
no confundo ser humilde
con dejar que hablen de más.
Si mañana viene grande,
que me agarre trabajando.
Y si mañana viene malo,
que me encuentre preparado.
No quiero que me recuerden
por lo caro que he comprado.
Quiero que digan:
“cuando pudo cambiarse,
se quedó del mismo lado”.
[Outro]
Todavía queda camino.
Y eso me gusta.